
Como les comenté anteriormente, Juan Manuel Escrihuela,crítico musical español y autor de varios libros relacionados a The Beatles, nos está dejando un comentario acerca de cada una de sus obras aquí en Beatles Magazine. Aquí su segunda reseña:
PAUL McCARTNEY: EL DÍA A DÍA DE UN FABRICANTE DE MELODÍAS
Juan Manuel Escrihuela
Editorial Milenio – Diciembre 2003
Muchos de los seguidores de los Beatles han mantenido siempre –y lo siguen haciendo- la disputa de si John era mejor compositor que Paul y viceversa. Bajo ese prisma, he de reconocer que tras el asesinato de John, me sumergí primero en sus canciones, en sus declaraciones, en su modo de ver la vida, y en clara consecuencia, también con la obra completa de los Beatles. Pero fue a medida que pasaron los años, que el cancionero en solitario de Paul también me fue interesando cada vez más. No olvidemos que desde aquel día fatídico de diciembre de 1980, la Beatlemanía volvió a resurgir por todos los rincones del planeta. Como suele suceder cuando una personalidad de gran calibre fallece, o como en el caso de Lennon, que un desgraciado nos privó para siempre de su compañía, es lógico que tanto su cancionero en solitario como el que compuso con su grupo –los Beatles- vuelva a florecer en lo que tendría que ser un acto de reconocimiento, que no el de puro marketing.
Volviendo al tema de mi libro sobre Paul (del que al igual que el de los Beatles, también dibujé su portada), su material fue “calando” en mis huesos. McCartney, primero en solitario y poco tiempo después con los Wings, nos regaló un material que todavía hoy sigue brillando con fuerza: McCartney (1970), Ram (1971) y Band On The Run (1973), London Town (1977); trabajos todos ellos de una calidad indudable. Y que a partir de la década de los 80, fue bajando algo el listón, y tan solo nos fue sorprendiendo de vez en cuando, como fue el caso del estupendo Flaming Pie (1997). Aún así, no hay disco de Paul, desde 1980 hasta hoy día que no contenga una melodía de aquellas inolvidables: os animo ha descubrirlas.
En la época de Beatles como grupo, John era más mordaz con su material, más espontáneo, más directo. Por el otro lado, Paul, era más metódico y también, todo hay que decirlo, más cadencioso, un fabricante de melodías: desde Yesterday, And I Lover Her, Blackbird, Another Day y Eat At Home, por citar tan solo algunas de las muchas decenas que ha compuesto. Y fue ahí, bajo ese principal argumento de composición que comencé a escribir este libro: intentando plasmar en mis páginas el sentido de sus composiciones. Más tarde y dada la gran cantidad de material del que disponía, pensé entonces en complementar mi trabajo con un día a día de sus actividades. Solo terminar “rompiendo una lanza” por McCartney, ya que hay que tener muy en cuenta que (aparte del negocio, fama y dinero que conlleva) Paul ha registrado muchos discos (para sus fans, también para los de los Beatles, y para los amantes de la buena música), pero, lo más importante ha conseguido mantener viva la llama de la Beatlemanía con sus giras en las que no ha faltado esa vena nostálgica –Beatle- de la que varias generaciones siguen disfrutando.
Pero, sobre todo, que no se “rasguen las vestiduras” los seguidores de John, porque yo también lo soy, y citar y elogiar sus inmortales canciones, no me ocuparía una hoja como esta, sino que podría escribir unas cuantas.
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