30 años sin El
Ya sin sus compañeros con quienes urdió las músicas que modificaron la banda sonora de la humanidad, John siguió apostando a la música como poderoso medio expresivo.
Unido a la controvertida Yoko Ono, John resignificó su obra musical y a la vez que cargó contra la invasión norteamericana a Vietnam, abogó por la paz y supo endurecer tanto el sonido de su guitarra como el tono de su poesía.
Los disparos en la entrada del edificio Dakota House –donde vivía con Yoko y su pequeño hijo Sean– todavía resuenan como una señal macabra que, de todos modos, no consiguió acallar los ecos de un artista inmortal que fue construyéndose a fuerza de talento, empeño, rebeldía y sagacidad.
La conmovedora y cruda agudeza de sus canciones en solitario –que plasmó en placas como John Lennon/Plastic Ono Band (1970), Imagine (1971), Some Time in New York City (1972), Mind Games (1973), Walls and Bridges (1974), Rock `N` Roll (1975), Shaved Fish (1975) y Double Fantasy (1980)– fueron vistiendo adecuadamente una postura que fue más allá del hippismo en boga en aquellos años.
Fue un poeta iluminado, un fantástico hacedor de melodías y un personaje de cuento que en su camino capaz de emparentar la vida y el arte, desnudó sueños y miserias, amores y odios, y una apacible rabia en pos de intentar construir el mundo mejor que describió en "Imagine".
Télam
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