
Los vistosos sombreros de piel de oso que usan desde hace 200 años los guardias del Palacio de Buckingham podrían ser fabricados con material sintético. Las organizaciones protectoras de animales llevan años protestando por esta práctica que atenta contra la ya diezmada población de plantígrados del planeta. El ministro encargado del equipamiento del Ejército ha aceptado, por fin, la posibilidad de fabricar los clásicos sombreros con otros materiales artificiales. De comprobarse la posibilidad de un cambio de materiales el modelo sería rediseñado por nada más ni nada menos que Stella McCartney, para que dicho sombrero no pierda su tradicional elegancia y fastuosidad.
El Ejército ha gastado más de 320.000 libras de esterlinas en sombreros para la Guardia Real en los últimos cinco años. Los sombreros de la polémica son fabricados desde 1815 con piel de oso negro de Canadá y podrían ser sustituidos por una alternativa más humana. El ministro de Defensa británico, Baroness Taylor, ha aceptado reunirse con los dirigentes del PETA, organismo para el tratamiento ético de los animales, y juntos revisar un diseño que contribuya a salvar a los osos de América del Norte.
El portavoz del ministro de Defensa, sin embargo, ha aclarado que no se oponen al uso de un material sintético siempre que este cumpla con los requerimientos de alta calidad de un objeto que exige resistencia a las condiciones atmósfericas y una apariencia adecuada.
Conocidos diseñadores como la británica Stella McCartney y el estadounidense, Marc Bouwer ya han sido contactados por la asociación ecologista y ambos han mostrado su disposición a participar en la confección del nuevo sombrero.
"No puedo imaginar una distinción mayor que rediseñar los sombreros de la Guardia Real", afirmó Bouwer, quien ha confeccionado sombreros para estrellas como Angelina Jolie y Sarah Jessica Parker.
El pasado marzo la prensa británica revelaba que el Ministerio de Defensa había gastado más de 320.000 libras de esterlinas en los últimos cinco años para mantener el tradicional y lujoso sombrero. Cada año el regimiento de la reina Isabel usan entre 50 y 100 nuevos sombreros.
El grupo por la defensa ética de los animales ha mostrado su satisfacción por los nuevos aires que soplan a favor de un cambio en esta tradición tras años y años de lucha. "Es una manera también de mostrar al mundo que los británicos somos gente caritativa".
"Estamos en el siglo XXI y el Ejército también está cambiando costumbres que eran las de nuestros abuelos", ha afirmado Paul Kennedy, profesor de Historia de la Escuela de Economía de Londres.
Lo cierto es que la tradición del fastuoso sombrero tiene lo suyo: Sale caro a los contribuyentes británicos, pero además para la población de osos negros de Canadá. Para fabricar un solo sombrero se necesita matar un oso. En esas circunstancias la pregunta es obvia: ¿Es legítimo mantener la tradición?
El Ejército ha gastado más de 320.000 libras de esterlinas en sombreros para la Guardia Real en los últimos cinco años. Los sombreros de la polémica son fabricados desde 1815 con piel de oso negro de Canadá y podrían ser sustituidos por una alternativa más humana. El ministro de Defensa británico, Baroness Taylor, ha aceptado reunirse con los dirigentes del PETA, organismo para el tratamiento ético de los animales, y juntos revisar un diseño que contribuya a salvar a los osos de América del Norte.
El portavoz del ministro de Defensa, sin embargo, ha aclarado que no se oponen al uso de un material sintético siempre que este cumpla con los requerimientos de alta calidad de un objeto que exige resistencia a las condiciones atmósfericas y una apariencia adecuada.
Conocidos diseñadores como la británica Stella McCartney y el estadounidense, Marc Bouwer ya han sido contactados por la asociación ecologista y ambos han mostrado su disposición a participar en la confección del nuevo sombrero.
"No puedo imaginar una distinción mayor que rediseñar los sombreros de la Guardia Real", afirmó Bouwer, quien ha confeccionado sombreros para estrellas como Angelina Jolie y Sarah Jessica Parker.
El pasado marzo la prensa británica revelaba que el Ministerio de Defensa había gastado más de 320.000 libras de esterlinas en los últimos cinco años para mantener el tradicional y lujoso sombrero. Cada año el regimiento de la reina Isabel usan entre 50 y 100 nuevos sombreros.
El grupo por la defensa ética de los animales ha mostrado su satisfacción por los nuevos aires que soplan a favor de un cambio en esta tradición tras años y años de lucha. "Es una manera también de mostrar al mundo que los británicos somos gente caritativa".
"Estamos en el siglo XXI y el Ejército también está cambiando costumbres que eran las de nuestros abuelos", ha afirmado Paul Kennedy, profesor de Historia de la Escuela de Economía de Londres.
Lo cierto es que la tradición del fastuoso sombrero tiene lo suyo: Sale caro a los contribuyentes británicos, pero además para la población de osos negros de Canadá. Para fabricar un solo sombrero se necesita matar un oso. En esas circunstancias la pregunta es obvia: ¿Es legítimo mantener la tradición?
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